Publicado el 18 de Feb de 2012 11:55 am |
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NUEVA YORK (AP) — No siempre se puede. Al menos no de la manera en que Jeremy Lin manejó el balón el viernes por la noche y cargó con la culpa de la derrota que detiene la fiebre desatada por él mismo en Nueva York.
Lin tuvo nueve pérdidas de balón, con lo que empató el mayor número en la liga esta temporada, y la racha de siete victorias de Nueva York se detuvo con la derrota 89-85 ante los Hornets de Nueva Orleáns. “Sólo un esfuerzo mediocre de mi parte al salir descuidado con el balón, y pues nueve pérdidas de balón, obviamente, nunca va a ser bueno para el principal movedor de pelota”, dijo Lin. “Está en mí en cuanto a cuidado de la pelota y el juego en general”.
“Creo que todos quieren darme el crédito por estos últimos siete partidos, por lo tanto merezco llevar la culpa de este en mi espalda y bueno así está bien”, agregó. Trevor Ariza anotó 25 puntos para los Hornets, que han ganado tres al hilo luego de haber empezado 4-23. Marco Belinelli sumó 17 puntos. Amare Stoudemire tuvo 26 puntos y 12 tableros para Nueva York.
“Obviamente es muy decepcionante porque creíamos, yo creía que este podía ser un buen juego para que lo ganáramos”, dijo Lin. “Pero todo mi respeto para lo que hizo Nueva Orleáns. Vinieron aquí con un muy buen plan de juego y tiraron bien y jugaron más duro que nosotros y se llevaron la victoria”.
“Es la NBA. Es decir, el chico es realmente bueno. Me gusta su pasión. Lo que me gusta de él es que es muy humilde. Se merece todo lo que tiene ahora y por todo lo que está pasando porque, por la manera en que se desarrolla”, dijo el base venezolano de los Hornets, Greivis Vásquez. “Pero hoy fue un poco diferente. Vinimos y jugamos muy buena defensa de equipo”.
Así terminó una notable racha para los Knicks, que estaban con foja de 8-15, cuando el entrenador Mike D’Antoni, finalmente se volvió a Lin, el base no reclutado de Harvard, que estaba quizá a días de ser cortado por tercera vez esta temporada.
Por su parte, LeBron James, después de su nueva visita a Cleveland con la aversión disminuida, tuvo otras cosas que hacer. Saludó a aficionados que estaban atrás de la banca y personalmente le entregó la banda que usa en la cabeza a un joven admirador antes de irse al vestuario. Así salió de la cancha que alguna vez fue suya, y echó a andar por un pasillo mientras tocaba las manos de aficionados a su salida.
Era momento de irse a su nueva casa.
Era momento de volver a Miami para seguir buscando el título de la NBA.
James anotó el viernes 28 puntos en su tercer partido como visitante en Cleveland, Dwyane Wade aportó 22 y el Heat ganó su quinto encuentro seguido, todos como visitante, al aplastar 111-87 a los Cavaliers, que parecieron intimidados por la mera presencia de Miami.
Abucheado cada vez que tocaba la pelota por aficionados que no le han perdonado el haberse ido hace dos años, James anotó 16 tantos en el tercer cuarto, cuando el Heat sacó una ventaja de 34 puntos. Hizo cuatro volcadas, tres triples, cinco rebotes y cinco asistencias y luego descansó todo el cuarto período.
Miami lleva ocho victorias en nueve partidos y acumuló una foja de 5-1 en una gira como visitante, con un margen promedio de victoria de 18,8 puntos. “La manera en que ganamos esos cinco últimos partidos fue muy impresionante”, apuntó James. “Salimos de gira y ganamos por dobles dígitos en cada uno de esos encuentros, y en algunos ambientes hostiles. Definitivamente fue una gran gira, seis juegos en 10 días”.
En otros resultados del día, Charlotte venció 98-91 a Toronto; Orlando 94-85 a Milwaukee; Detroit 114-108 a Sacramento; Dallas 82-75 a Filadelfia; Memphis 103-102 a Denver; Minnesota 111-98 a Houston; Oklahoma City 110-87 a Golden State; Utah 114-100 a Washington; y Lakers 111-99 a Phoenix.
