Publicado el 10 de Feb de 2012 11:41 am |
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Berlín, 10 feb (dpa) – Tras la retirada de Lance Armstrong, aquél que conquistó siete veces seguidas el podio del Tour de France y lo relegó en cinco de ellas al odioso segundo puesto, el alemán Jan Ullrich decidió llamar a la puerta del médico español Eufemiano Fuentes en busca de la gloria perdida.
“Para el Tour de 2006 quería apelar a todos mis recursos. Después de ganar el Tour en 1997 y de cinco segundos puestos, las presiones de la opinión pública, de los patrocinadores y la mía propia eran enormes. Todos querían que ganase otro Tour, en especial después de la renuncia de Lance Armstrong”. Así justificó Ullrich en un comunicado distribuido a última hora del jueves su descenso a los infiernos del doping, poco después de que la Corte Arbitral del Deporte considerase probada su implicación en la trama de doping sanguíneo en torno a Fuentes y lo suspendiera por dos años, despojándolo de todos los resultados y títulos a partir de mayo de 2005.
El 30 de junio de 2006, poco antes del inicio del Tour, investigadores españoles publicaban una lista con presuntos clientes de Fuentes en la que figuraba el alemán. Su equipo, el T-Mobile, lo suspendía poniendo fin al sueño de una segunda coronación de la Grande Boucle. “Poco antes del Tour de 2006, llegó el golpe: suspensión, titulares, proscripción, registros domiciliarios, juicios penales, querellas. Me sentí abandonado … Todo el mundo me quería poner en el paredón y de forma instintiva me puse a cubierto, me retiré”, argumentó en su página web. Cinco años, siete meses y nueve días más tarde, el expediente de Ullrich se cerró finalmente con una condena que lo obligó a reconocer lo que negó durante años de forma contumaz.
El tribunal deportivo aceptó como evidencias las bolsas de sangre con el nombre de Ullrich halladas en el laboratorio de Fuentes y las transferencias bancarias hechas por el corredor al español por miles de euros, según los cálculos más de 80.000. “Confirmo que tuve contacto con Fuentes. Sé que fue un gran error que lamento mucho (…) Poco después de mi suspensión quería reconocer públicamente el error que cometí, pero tenía las manos atadas. Me callé por consejo de mis abogados y como es habitual en estos casos”, trató de exculparse el corredor. “Al final, este tema me pesó tanto durante años que me enfermé y me derrumbé”, explicó en alusión al síndrome de agotamiento sufrido años atrás.
La sanción de la CAS no es la primera a Ullrich por delito de doping. En 2002, la Federación Alemana de Ciclismo lo suspendió por seis meses por positivo de anfetaminas. El ciclista alegó entonces que le habían dado una pastillas de éxtasis en un bar. Ullrich dio por terminado el asunto con la declaración en su sitio de Internet: “Con esta declaración he dicho todo lo que tenía que decir y no daré más declaraciones ni entrevistas”. Pero las críticas no se hicieron esperar. Expertos antidoping y una sinnúmero de editoriales de la prensa calificaron el fallo de tardío y tacharon de insuficiente el mea culpa de quien desató una fiebre ciclística en su país como primer alemán ganador del Tour.
“Me muero de risa de los jueces de la CAS y del deporte que se alían a los que se dopan. El fallo llega con años de retraso y es demasiado blando”, se quejó en declaraciones al diario “Süddeutsche Zeitung” el experto Werner Franke, que estuvo enzarzado durante cuatro años en un pleito judicial con el deportista por haber afirmado que se dopaba. “Se dopó durante años. Despedirse ahora con un ‘lo siento’ es bastante poco”, opinó en declaraciones a dpa el farmacólogo y experto antidoping Fritz Sörgel.
“Ya era hora”, tituló el diario de masas “Bild”, que se pregunta si el fallo contra el antiguo ídolo de los amantes alemanes del ciclismo podría traer aparejadas querellas judiciales de organizadores de carreras y patrocinadores que le permitieron embolsarse unos 30 millones de euros. El “Süddeutsche Zeitung”, por su parte, valora las condenas de Ullrich y del español Alberto Contador como una señal hacia Lance Armstrong, a quien hasta ahora no han sido probadas prácticas de doping pese a declaraciones en ese sentido de ex compañeros como Floyd Landis y Tyler Hamilton.
